lunes, 22 de septiembre de 2014

Enfermos mentales son aislados en cárceles de EEUU .

AP
Sea de día o de noche, las luces dentro de la celda 135 C del centro de detención del condado Valencia, en Nuevo México, siempre están encendidas.
Dentro, está encerrado desde hace meses, solo, Jan Green, un ingeniero informático de 52 años que sufre de esquizofrenia y desorden bipolar. Green pasa las horas en una banca, hablando con un compañero imaginario.
"Supongo que dirías que hablaría y tendría conversaciones solo en mi pequeño y loco mundo simplemente para mantenerme acompañado", dice el prisionero.
Aunque aislado, Green no está solo, por así decirlo. En cárceles de todo Estados Unidos, los reos con enfermedades mentales son mantenidos aislados en pequeñas celdas 23 horas al día o más, muchas veces con tratamiento o interacción humana mínimos.
Algunas prisiones estatales han limitado los confinamientos solitarios prolongados, dado que la investigación muestra que este tipo de encierro puede empeorar las condiciones de aquellos que padecen enfermedades mentales.
Sin embargo, ha habido poca atención al uso del aislamiento en las 3.300 cárceles locales del país, los centros para enfermos mentales más grandes en muchas comunidades.
A diferencia de las prisiones estatales, en las cárceles condales las personas esperan a ser enjuiciadas o pagan sentencias menores, limitando a veces el tiempo del encierro. Pero los internos con enfermedades mentales graves son más propensos a romper las reglas y quedarse encerrados más tiempo, incrementando las posibilidades de pasar semanas o meses en aislamiento con el riesgo de infligir más daño psicológico.
Un reporte obtenido por The Associated Press encontró que los enfermos mentales en cárceles de la ciudad de Nueva York eran puestos en aislamiento de manera desproporcionada, algunos por miles de días. Los presidiarios aislados eran más propensos a lastimarse ellos mismos, de acuerdo con un reporte del departamento de salud de la ciudad.
"En muchas cárceles y prisiones del país, los confinamientos solitarios se han vuelto el lugar a donde se llevan a los enfermos metales", dice el doctor James Gilligan, psiquiatra de la Universidad de Nueva York.
Las cárceles usan el aislamiento para castigar a los prisioneros, pero también para separar a aquellos con enfermedades mentales graves porque podrían lastimarlos otros internos o porque son considerados peligrosos.
Los administradores de las prisiones dicen que los críticos malinterpretan esta medida, pero reconocen que hay un creciente debate en el tema.
Los enfermos mentales "no pueden estar con la población general porque podrían ser ellos mismos víctimas, por eso los dejamos en el confinamiento solitario, porque es el único lugar que tenemos", dice David Mahoney, alguacil del condado Dane, en Wisconsin.

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