lunes, 24 de octubre de 2011

Anuncio de Wikileaks cierra capítulos difíciles en diplomacia de EE.UU


WASHINGTON/EFE- Con la decisión de hoy de Wikileaks de dejar de publicar secretos oficiales por el bloqueo de fondos, que ha afectado al 95 por ciento de sus ingresos, se cierra por el momento uno de los capítulos más embarazosos para la política exterior de Estados Unidos.

Estos cables secretos provocaron numerosos conflictos diplomáticos, como la renuncia del embajador en México que había criticado la política de lucha contra el narcotráfico del Gobierno de Felipe Calderón, o la expulsión de la jefa de la legación diplomática de EE.UU. en Ecuador por denunciar la corrupción en la Policía del país andino.

Asimismo, tensaron las relaciones diplomáticas de EE.UU. con países como Rusia, Italia o Argentina, por las caracterizaciones de sus presidentes que incluían revelaciones acerca de su vida personal y problemas médicos.

En un caso sin precedentes, los cables de Wikileaks obligaron a que la secretaria de Estado de EE.UU., Hillary Clinton, llamara personalmente a una docena de dirigentes mundiales para disculparse por las informaciones reveladas en los cables del Departamento de Estado, un servicio con más de 270 embajadas, consulados y misiones diplomáticas en todo el mundo.

Clinton condenó entonces de manera enérgica el "robo" de documentos diplomáticos que consideró no solo "un ataque a la diplomacia de Estados Unidos, sino a la comunidad internacional" y una "amenaza" para la seguridad nacional de EE.UU.

En paralelo, y desde que en diciembre de 2010 Wikileaks difundiese a través de cuatro diarios, "The Guardian", "The New York Times", "El País" y "Der Spiegel", cables del Departamento de Estado de EE.UU., la presión sobre Julian Assange, su fundador, ha ido en aumento y ha llevado a enfrentar varias causas, entre ellas una posible solicitud de extradición a EE.UU.

Assange, quien en la actualidad se encuentra en Inglaterra a la espera de que el Tribunal Superior de Londres falle sobre su recurso contra su extradición a Suecia, ha acusado a EE.UU. de haber ahogado financieramente a Wikileaks como represalia por la publicación de más de 250.000 cables diplomáticos.

No obstante, mientras Assange conseguía jugosos contratos editoriales por su biografía y era elegido por el rotativo francés "Le Monde" como "hombre del año", quedaba relegado a un segundo plano el soldado estadounidense Bradley Manning, supuesto autor del robo y filtración de centenares de miles de documentos confidenciales.

Manning, quien permanece detenido desde hace 16 meses, fue trasladado el pasado mes de abril a la prisión militar de Fort Leavenworth (Kansas), y se encuentra a la espera de un juicio militar en el que podría hacer frente a una pena de 52 años de prisión por filtración de documentos.

El joven soldado, de 24 años, tuvo acceso a dos redes clasificadas del Gobierno estadounidense, SIPRNET (Secret Internet Protocol Router Network) y Joint Worldwide Intelligence Communications System, mientras estaba destinado en Irak, y desde donde supuestamente copió los documentos.

Washington, por si acaso, dice haber aprendido de sus errores y la Casa Blanca recientemente anunció la creación de una fuerza especial con miembros del Agencia Central de Inteligencia (CIA) para aumentar los controles de seguridad en los accesos a la información clasificada.

"Hemos limitado el número de usuarios con permisos para utilizar dispositivos móviles (en los centros de información) y fortalecido las penas por violaciones del código militar", afirmó la Casa Blanca en un comunicado el pasado mes.

Desde el caso Wikileaks, además, el Gobierno estadounidense ha incrementado sus alertas y precauciones sobre la posibilidad de un ciber-ataque como una de las principales amenazas terroristas.

Wikileaks deja de publicar secretos oficiales por falta de dinero

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