martes, 11 de octubre de 2011

Controversia por ‘pantalones caídos’

Por CANDIDA PORTUGUES/EDLP

NUEVA YORK — El juez de la corte de Brooklyn Eduardo Padró pidió el viernes a un adolescente que se subiese los pantalones porque —según le dijo— "no tengo interés en verte el trasero", informó ayer un medio local.

También el Senador Eric Adams y el presidente Barack Obama han declarado su desacuerdo, como también indicó el diario New York Post.

EL DIARIO LA PRENSA encuestó ayer a jóvenes y adultos que mayoritariamente estuvieron de acuerdo con el juez. Incluso, Ana Alcántara, dominicana de 39 años, le dio un "10". "Mi única pelea con mi hija ha sido que no me llegara con ningún enamorado con pantalones caídos", dijo Alcántara.

Los jóvenes estaban divididos. Unos consideran es una forma de expresión y otros falta de respeto. Como dato: la negativa a responder de los que seguían la moda.

Pantalones caídos

"¿En qué diablos están pensando?. ¡Quieren ser igual que los presos!", dijo Félix Acosta, argentino, 63, quien explicó que en el lenguaje carcelario los pantalones caídos indican que se ofrecen sexualmente a los otros presos.

"Es una moda malísima que les está deformando el cuerpo… parecen robots caminando", Roberto Ramírez, Dominicano, 50.

"Para verse bien no tienen que enseñar los calzoncillos", Wandaliz Rodríguez, dominicana, 35.

Para el boricua Oscar Rivera, 35: "Es una asquerosidad" y para la dominicana Ingrid, 32: "Se ven ordinarios, raros, descuidados".

"Está uno con la familia en el restaurante y tiene que verles el fondillo" se quejó Georgino Cabrera, boricua, 63, que les llama "scramble eggs" que tradujo como "revoltillo de vida". "Antes había respeto, disciplina y amor. La gente tenía que ir derecha, pero ahora todo cambió". Cabrera dijo que en Puerto Rico ya no les dejan entrar si no van vestidos decentemente y eso incluye a las mujeres escotadas. "Aquí en el Hospital Lincoln ya lo hacen, debe ser porque a los viejitos se les sube la presión", explicó con un guiño.

No hay unanimidad en la familia Cabrera. Davian, 15, disiente con su abuelo y lleva pantalones caídos: "Dejen a la gente tener su propio estilo". Igualmente se manifestó su hermano George, 19. Sin embargo, ambos asintieron en que hay que ser respetuosos. "Si estás afuera, en la calle, está bien", dijo George a lo que David añadió "ten tu propio estilo, sé tu mismo… en la calle".

Aunque los pantalones de Jay, 17, podrían calificarse como "caídos" él asegura que "están por encima de mis caderas todo el tiempo. No estoy de acuerdo con los pantalones caídos ¡es estúpido!".

Otro joven que no quiso identificarse respondió: "Yo he salido de mi casa ahora mismo. Yo no me visto así como tú me ves ahora".

Los tatuajes

"Los tatuajes siempre han sido de clase baja. A mí me da mucha pena que nuestros jóvenes aspiren a menos, no a más", declaró María Rodríguez, argentina, 58.

"En los años 60, los tatuajes eran de la gente que solía ir a la cárcel y señal de ‘no te mezcles’. Ahora, hasta los niños los tienen, algunos hasta de gangas y ¡no lo saben!", declaró Georgino Cabrera.

Sin embargo, para Jay, 17, estas modas "son parte de la libertad de expresión… Puse un tatuaje en mi cuerpo que dice ‘Jódete’. Ese es mi mensaje a las gangas, a los que matan…"

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