jueves, 20 de octubre de 2011

Dominicano acusado de matar a cinco chinos en Panamá promete entregarse

Ramón Cruz Benzán
Santo Domingo

El dominicano Fermín Antonio Taveras Ramírez, y/o Ángel Betancourt, acusado de participar en la muerte de cinco ciudadanos chinos en Panamá, en llamada telefónica a una estación de radio de Panamá, prometió que se entregaría a las autoridades dominicanas en las próximas horas.

De acuerdo al portar digital de Telemetro Reporta, telemetro.com.pa, Tavares se comunicó por vía telefónica a la redacción y contó su parte de la historia y su relación con el también dominicano Alcibíades Méndez, quien se encuentra detenido por el caso.

Conforme con la información publicada en el portal, el dominicano dijo estar dispuesto a entregarse a las autoridades, siempre y cuando no intervenga la justicia panameña, debido a la corrupción que existe.

Según Tavares, su compatriota se le acercó con dos policías para ofrecerle participar en un supuesto "trabajo", sin revelarle realmente que se trataba de un secuestro. Dijo que Méndez se refirió a él diciéndole: “Oye muchacho, deja de estar recogiendo basura y ponte a trabajar con nosotros los grandes”.

Tavares aseguró que se negó a trabajar con Méndez y se desentendió del tema. Días después fue detenido por no portar permiso de trabajo, sin embargo fue liberado tras presentar el permiso de operación de su negocio.

Cuenta que ese mismo día, al salir del cuartel de la Policía Nacional recibió una amenaza por parte de Méndez, quien le aseguró que de haberse atrevido a denunciarlo lo iba a arrastrar con él. No obstante, Tavares partió rumbo a su país de origen para atender unos negocios, según dijo en la entrevista.

De acuerdo a la información publicada Tavares asegura que todo se dio a conocer porque su compatriota decidió quedarse con la mayor parte del botín y eso provocó que los policías vinculados, entre ellos un capitán, lo delataran.

Los cadáveres de los cinco ciudadanos chinos fueron encontrados el pasado 15 de septiembre en una casa ubicada en La Chorrera (35 km al oeste de la capital panameña). Eran buscados por las autoridades durante el último año.

Según las autoridades de Panamá, el presunto asesino entablaba relación con sus víctimas en un negocio que poseía.

Una vez secuestradas, las asesinaba y las enterraba en el interior de una casa que tenía alquilada junto a otras personas. Una vez que mataba a sus víctimas pedía un rescate a los familiares, "el cual nunca fue efectivo". Algunas de las víctimas tenían más de un año de desaparecidas.

Según medios locales, las autoridades habían confirmado que Fermín Antonio Taveras había llegado al país el 16 de septiembre, al día siguiente de ser descubiertos los cuerpos.

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