viernes, 19 de agosto de 2011

Apresan otros dos por asesinato empresaria .

Por Sandra Guzmán y Julia Ramírez/Elcaribe.com

El procurador fiscal de la provincia La Altagracia reveló anoche que otras dos personas más están implicadas en el secuestro y asesinato de la empresaria Wilma Teresa Martínez Barrientos, cuyo cadáver fue decapitado y enterrado en el tramo carretero El Seibo-Miches.

El magistrado Lucas Evangelista identificó a los detenidos como Ramón Sabino Romano y Porfirio Báez, alias “El Amarillo” contra quienes fueron solicitadas medidas de coerción anoche mismo, tras ser señalados en el crimen por las hermanas Crismeide y Erika Guerrero de la Cruz Rijo.

Entrevistado por Huchi Lora por la vía telefónica en el programa “Huchi y el Equipo”, que se transmite de 5 a 7 de la noche por CDN, La Radio, en la frecuencia 92.5, Evangelista declaró que Báez fue señalado por las dos mujeres acusadas como la persona que “prendió fuego al cadáver tras la víctima haber sido asfixiada con una sábana y luego decapitada”.

“Porfirio Báez, luego que la nombrada Crismeide Guerrero tiró el cadáver por ahí, por la orilla de la carretera, éste al otro día fue al lugar con ella y le prendió fuego”, explicó.

Mientras, de Sabino Romano el fiscal adjunto Justo Núñez, quien también fue entrevistado sobre el caso, dijo que éste “le cortó el cuello” a Martínez Barrientos, de 27 años, quien desapareció el pasado 8 de julio luego.

EL CRIMEN.
Martínez Barrientos, cuyo cadáver permanecía anoche en el Instituto de Patología Forense de San Pedro de Macorís a la espera de ser trasladado a Santo Domingo para un examen más completo, fue atada, amordazada, asfixiada con una sábana y colgada de su propio vehículo fue decapitada.

De acuerdo al relato dado por las autoridades tras las confesiones de las hermanas Crismeide y Erika Guerrero de la Cruz Rijo, antes de ejectuar el crimen, ambas le hicieron “un despojo a la víctima”, a fin de que ella pudiera disfrutar sus bienes “porque una bruja la estaban molestando”.

Después de atarla de pies y manos, ambas implicadas asfixiaron con una sábana a la víctima y luego transportaron el cadáver a unos montes ubicados a 50 metros de la carretera El Seibo-Miches.

Crismeide Guerrero, contra quien pesa una medida de coerción de tres meses por ser la principal sospechosa del hecho, dijo que el asesinato lo cometió conjuntamente con su hermana Erika y los dos hombres contratados para decapitar el cadáver y enterrarlo fuera de la jurisdicción de Higüey.

El martes pasado, un día después de Crismeide haberle confesado a las autoridades policiales y judiciales su implicación en el crimen, fue arrestada su media hermana Erika, contra quien el miércoles en la noche también le fue impuesta una coerción de tres meses de prisión por el juez de Instrucción de Higüey. Anoche, los fiscales Evangelista y Núñez dijeron que las investigaciones continúan abiertas porque no se descarta que otras personas estén implicadas en el asesinato de Martínez Barrientos.

Padre pide se investigue más

José Martínez, padre de la víctima, dijo que su hija no se merecía morir de la manera brutal en que fue asesinada, y pidió a los investigadores profundizar las pesquisas. Reclamó que en torno al hecho sean apresados Jim DiFrisco y Ángel Rijo, quienes procrearon dos hijos con su hija.

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