viernes, 19 de agosto de 2011

Tratan de desalojar al padre de Benny Sadel .


Wanda Méndez
Santo Domingo/Listindiario

Después de 48 años viviendo en una casa adquirida con mucho esfuerzo y sacrificio, Benjamín Gonzalez, productor agrícola de Tamayo, se queja porque un vecino suyo pretende sacarlo de lo que es su único patrimonio.

González, padre del destacado merenguero Benny Sadel, dijo a LISTÍN DIARIO que adquirió esa casa de madera y zinc en l963, cuando quien lo quiere desalojar no era ni su vecino. Allí crió a sus cinco hijos y habita de manera ininterrumpida.

Afirmó que esa vivienda se la compró al señor Santos Figuereo, por 800 pesos, cuando tenía 32 años y que nunca se la ha vendido a Renatico Arias, ni a nadie, aunque éste la reclama como suya.

“Ahí yo me voy a morir, porque de ahí no me va a sacar nadie”, manifestó.

La vivienda, construida en un terreno de 226.96 metros, está ubicada en la avenida Libertad, número 32, en Tamayo.

En visita a la redacción de LISTÍN DIARIO, en compañía de su hijo y su abogado, González explicó que Arias compró dos casas al lado de la suya y varios años después dice que también compró la de él, aunque anteriormente había reconocido en el Juzgado de Paz de Tamayo que no le correspondía.

Sufrimientos
Su hijo Benny Sadel precisó que la litis judicial que han tenido que llevar para defender su propiedad causó sufrimientos a su madre, que murió hace dos años de un infarto. “Al señor Renatico Arias que se revise bien y que sepa bien lo que va a hacer, porque ya mi mamá murió por ese problema”, sostuvo.

El abogado de la familia, Edison Custodio, explicó que en el año 1990 González aceptó que Arias colocara una pared para dividir las viviendas, pero que luego éste levantó una construcción de block encima del lindero, que afectaba la vivienda de su cliente.

Indicó que por ese motivo, en el 2005, González presentó una demanda en el Juzgado de Paz de Tamayo, que condenó al señor Arias al pago de una indemnización de un millón de pesos a González por los daños causados.

Arias apeló la decisión en un Tribunal de Neiba, que ratificó la sentencia.

Explica que inconforme con ese fallo, logró hacer una transferencia de la propiedad a su nombre, aprovechando que el señor González nunca registró la propiedad para tener su título, aunque poseía su contrato de compra.

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